Constitución CDMX: ¿Y los ciudadanos de a pie?

 

 

 

Yazmín Fabiola Benítez Sánchez
Iniciativa Ciudadana para la
Promoción de la Cultura del Diálogo, A.C.

 

 

 

 

El pasado 29 de enero dio inicio el proceso de construcción de una nueva Constitución para la Ciudad de México, y a partir de ese día se han llevado a cabo un sin fin de foros y consultas, la Consejería Jurídica abrió una plataforma llamada Constitución CDMX, espacio de encuentro[1], para que la ciudadanía enviará sus propuestas para que fueran consideradas en la nueva ley.

 

A pesar de todos estos esfuerzos, el actor que sigue ausente es el ciudadano de a pie.

Efectivamente, la gran oportunidad que significa la constitución ha pasado desapercibida para el común de las personas, así lo demuestra el sondeo de opinión publicado por el periódico Milenio donde establece que solo 1 de cada 10 capitalinos sabe que el próximo 5 de junio se van a elegir a 60 de los integrantes de la Asamblea Constituyente. Una parte de este desconocimiento se explica por la falta de información precisa, más allá de los spots publicitarios. Otra parte de este fenómeno se entiende por la justificada desconfianza que existe entre la ciudadanía hacia la clase política y la idea de que el proceso tiene poco que ver con su realidad cotidiana. Muchos mexicanos no saben para qué sirve una constitución o las implicaciones que ésta tendría en la práctica para la convivencia ciudadana.

 

Sin embargo, no es lo único que ha dejado de lado a la ciudadanía de a pie, existen otros factores que hacen de este proceso una construcción de élites: los foros se han realizado en instituciones académicas, sin duda necesarios por el gran conocimiento que pueden aportar, pero se hace desde un lugar limitado. La voz de la sociedad se ha visto restringida, solo existe el esfuerzo del Instituto Electoral del D.F, que está haciendo consultas en las plazas públicas en cada una de las delegaciones.

 

Por otro lado, los partidos políticos representados en el Congreso han asegurado sus asientos al designar a sus representantes en la asamblea constituyente, así como representantes del ejecutivo federal y local. También los partidos lanzaron sus candidatos a la asamblea, los cuales serán elegidos por representación proporcional, es decir, serán representantes de sus asociaciones políticas y no de la sociedad. Es así que se han puesto en evidencia las fallas del sistema político mexicano en el tema de la representación y de la lealtad de sus legisladores no a los ciudadanos sino a sus jefes partidistas. Así, las elecciones tienen fuertes limitaciones a la participación y representación ciudadana. Sin duda, ello bien podría derivar en un nuevo ordenamiento que estará fundado en viejos vicios políticos.

Otro elemento que ha limitado la participación social lo constituye las reglas que se impusieron a los candidatos ciudadanos, donde solo obtuvieron registro aquellos que lograron reunir las firmas necesarias y se quedaron fuera ciudadanos que intentaron formas no corporativas de contar con el apoyo. Solo hay 21 candidatos ciudadanos que no tienen el aparato burocrático para hacer campaña, lo que supone una contienda desigual en las elecciones. Así, ganarán las elecciones las organizaciones partidistas que logren movilizar a sus bases para salir a votar.

Otra traba a estos candidatos lo constituye la forma en que se presenta la boleta de la elección, donde sobresalen los logos partidistas y al reverso está la lista de los candidatos independientes, con lo que se dificulta la elección por ellos.

La constitución para la Ciudad de México supone un nuevo pacto social que, en estricto sentido, debe representar a todos; sin embargo, todo apunta a un pacto político entre las élites tanto nacionales como locales. De entrada será un proceso cuestionado. Solo podría legitimarse si una vez negociado el texto en la Asamblea Constituyente sea sometido a un referéndum en donde la ciudadanía valide este nuevo ordenamiento para la Ciudad de México. Para lo cual sólo se necesita la voluntad política de realizarlo, ya que el referéndum está reconocido en la ley mexicana.

 

[1]   https://www.constitucion.cdmx.gob.mx/participa/