INSTALACIÓN DE ASAMBLEA CONSTITUYENTE: NUEVA OPORTUNIDAD
PARA FOMENTAR PARTICIPACIÓN CIUDADANA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Especialistas y autoridades electorales de la Ciudad de México consideran que la próxima instalación de la Asamblea Constituyente de la capital, el 15 de septiembre, representa una nueva oportunidad para que el texto de la Carta Magna recoja los intereses y demandas de la ciudadanía.

La idea de permitir la participación ciudadana en la Constitución fue uno de los temas del “Seminario Internacional Ciudadanía y Democracia para la Constitución de la Ciudad de México”, que llevó a cabo el pasado 26 de agosto el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF). El evento tuvo como objetivo discutir estándares que puedan servir de base para la elaboración de los apartados constitucionales no sólo relacionados con la participación ciudadana sino también con la democracia electoral.

 

Una vía específica para lograr niveles más participativos sería que los constituyentes, antes de emitir su voto, accedieran a consultar a la ciudadanía sobre el texto que estén elaborando, afirmó Yuri Gabriel Beltrán Miranda, consejero del IEDF.

 

Por su lado, Mario Velázquez Miranda, consejero presidente del IEDF, manifestó que esta institución acompañará a la Asamblea Constituyente en la eventualidad de que la Carta Magna de la Ciudad de México sea sometida a referéndum, a fin de que el texto fundamental sea legitimado “de manera absoluta”.

El consejero Beltrán Miranda insistió en que el proyecto que emane de la Asamblea Constituyente tendría una “enorme dosis de legitimidad” si se efectúa el referéndum que permita conocer la opinión de la ciudadanía.

Jacqueline Peschard, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también se pronunció a favor de que la primera Constitución de la Ciudad de México deje de ser propiedad de la “agenda política de una élite”, como se evidenció en la baja participación en la elección de los constituyentes. “Se trata de revertir la baja participación ciudadana y hacer que la conformación de la Constitución sea más plural y que sea parte de la agenda ciudadana”, dijo Peschard.

 

La profesora de la UNAM hizo un breve recorrido por la evolución política de lo que hasta hace poco se conocía como Distrito Federal y destacó el hecho de que “siempre hubo manifestaciones claras de su pluralidad”, a pesar de que sus habitantes tuvieran una “ciudadanía disminuida”, por no haber tenido el derecho de elegir a sus gobernantes locales por muchos años.

 

Sin embargo, observó que el ejercicio de una ciudadanía más plena en la capital, con la posibilidad que se abrió en 1997 para elegir al Jefe de Gobierno, devino en la “hegemonía de un solo partido político” por muchos años hasta llegar a la actualidad, en la que ya no existe un gobierno unitario y se abre “una gran oportunidad” para que la reforma política permita la participación ciudadana plena.

 

En este sentido, Peschard subrayó la posibilidad de que con la conquista de la autonomía política en la Ciudad de México se escriba una Constitución “de avanzada” en la que se regule el ejercicio de los poderes y se reconozcan los derechos de los capitalinos.

 

Durante su intervención, Peschard mencionó algunos aspectos relevantes para la redacción de la Constitución, entre ellos: el establecimiento de criterios claros para la elecciones locales; definición de las atribuciones del Jefe de Gobierno; nuevas fórmulas de escrutinio para la asignación de legisladores de mayoría y representación proporcional; trabajar hacia la paridad total de género; definir un proceso de transición respecto al número de demarcaciones o alcaldías que tendrá la capital; y pensar en la posibilidad de la segunda vuelta electoral o gobiernos de coalición ante la enorme fragmentación del voto.

 

Por su parte, Giammaria Milani, de la Universidad de Siena, y Amaya Úbeda, Letrada de la Comisión de Venecia, hablaron de la importancia de la estabilidad del sistema electoral. En este marco, se refirieron a la inconveniencia de hacer modificaciones frecuentes al sistema electoral, sobre todo en periodos cercanos a las elecciones, porque puede prestarse a cálculos políticos para el aseguramiento de votos.

 

En su participación, el director ejecutivo de Prerrogativas y Partidos Políticos del Instituto Nacional Electoral (INE), Patricio Ballados Villagómez, propuso la discusión de distintos temas tales como la revocación de mandato, las candidaturas independientes, las listas abiertas para la participación proporcional, las urnas electrónicas y la paridad en las candidaturas. Ballados planteó que los constituyentes deberán profundizar en los derechos que ya están incluidos en la Carta federal y “tendrán que estar de acuerdo casi todos en todo”.

En el mismo sentido se pronunció Josep María Castellá, de la Universidad de Barcelona, al afirmar que en la construcción de la Constitución local deberá precisarse qué es lo fundamental y qué no lo es en términos de los derechos fundamentales que deben quedar establecidos en su texto. Tales derechos serán reconocidos a partir del consenso que alcancen los constituyentes en torno a un “mínimo común que ha de ser compartido”.

 

La Asamblea Constituyente, por lo tanto, tendrá que definir qué es lo esencial, dado que “no podemos llevar todo a la Constitución” y los contenidos, agregó, deberán ser sometidos a un referéndum final.

 

El secretario técnico de la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado de la República, Morelos Jaime Canseco Gómez, también aludió a la importancia de lograr un acuerdo político que dé contenido a la Constitución local. En su intervención, destacó algunos elementos que deberían considerar los constituyentes en materia de derechos y libertades individuales, tales como: sustituir las referencias a la “prohibición de discriminar” por el “derecho a ser diferente”; evaluar la posibilidad de que se establezca la indemnización por error judicial; considerar la obligatoriedad de la educación media superior; considerar la paridad de género más allá de los derechos electorales; debatir la incorporación de una norma relativa al respeto de los animales como seres vivos; y declarar a la capital como territorio libre de armas biológicas y nucleares.

Durante el seminario, hubo consenso alrededor de la profundización y ampliación de los derechos y libertades de los capitalinos, entre ellos, el reconocimiento de los pueblos indígenas y los derechos políticos de los mexicanos residentes en el extranjero. Finalmente, se insistió en la necesidad de que la redacción de la Constitución sea “breve y clara”, que evite la sobrecarga de demandas y busque un tamaño óptimo, que busque el balance entre lo novedoso y la utilidad, y que se abandone el “tono aspiracional” para contribuir a hacer realidad los derechos.