Qué esperamos del Constituyente de la Ciudad de México

Gonzalo Sánchez de Tagle

@gstagle
 

“Si algo requiere indispensablemente unidad de pensamiento y de carácter personal es la obra jurídica; una asamblea puede modificar el detalle, desechar o introducir una modalidad, pero sobre el conjunto, que obedece a la idea madre que le da unidad y armonía, no puede tener más que un voto general de aprobación o reprobación absoluta”.

Emilio Rabasa, La Constitución y La Dictadura.

 

La Asamblea Constituyente de la Ciudad de México lleva sesionando ya casi dos meses. Comenzó sus trabajos el día 15 de septiembre de este año y los concluirá por mandato constitucional, el día 31 de enero de 2017. De tal forma que le restan dos meses y medio para trabajar el proyecto de la Constitución y generar las discusiones y negociaciones políticas que resulten en una Constitución respetable y legítima. En este caso, la legitimidad no sería democrática, sino sustantiva por la forma en que se dispongan principios, valores y derechos, así como por la forma de organización política que nos dé la Asamblea Constituyente.

Sin embargo, el periodo transcurrido es más desesperanzador que halagüeño. La constante han sido discusiones estériles que giran en torno a planteamientos de procedimiento y reglas de funcionamiento de la propia asamblea, como cuántos asesores pueden o no ingresar al salón de plenos o el tiempo que tardaron en procesar el Reglamento para al Gobierno Interno de la Asamblea, cuando se trata de reglas elementales y evidentes.

Pareciera ser que el grupo parlamentario de Morena busca impedir hasta el cansancio los debates, al retrasar innecesariamente discusiones de fondo. En ello, dada su naturaleza opositora, pierde la oportunidad de introducir los intereses ciudadanos que representan en el pacto político de la Ciudad. Para Morena no es el consenso el común denominador de la democracia, sino la permanente oposición. Ante lo cual, rechazan la razón de ser esencial de cualquier asamblea deliberante en democracia, que es precisamente la negociación, en donde participan en la definición sustancial tanto mayorías como minorías. No es, como lo pensó Carl Schmitt, un juego de enemigos o de suma cero. Se trata de articular posiciones diversas, para dar un mejor y posible resultado.

El mandato popular que otorgaron los electores a los diputados constituyentes, aun cuando no es imperativo, no fue dado para discutir reglas de operación interna o, en el caso de Morena, para oponerse sistemáticamente a todo lo que propone la Mesa Directiva, sino para defender los intereses y valores de la gente que representan.

Un episodio que es sorprendente e insultante, es el desinterés de los propios constituyentes por escribir la futura Constitución de la Ciudad de México. Más que una oportunidad histórica y un honor, pareciera que es una carga adicional a sus apretadas agendas de trabajo. Joel Ayala Almeida, Senador designado por el PRI, ni siquiera se molestó en presentarse y ya fue sustituido. Lo mismo que su compañero de bancada y también sindicalista Carlos Aceves del Olmo, quien pidió licencia del cargo, al igual que Javier Jiménez Aspriú y, en su momento, Bruno Bichir. Damián Alcázar y Héctor Bonilla de Morena, no se han presentado a la Asamblea, también Roberto Gil del PAN, quien ha faltado en 5 ocasiones.

Así que entre discusiones innecesarias y prolongadas sin razón por el grupo de Morena, las ausencias de muchos constituyentes, que no es más que una falta de respeto a los ciudadanos y al futuro de esta Ciudad, la Asamblea Constituyente lleva ya dos meses sin ningún avance aparente. La falta de progreso pudiera ser entendible en tanto que se está procesando en comisiones la materia de las propuestas y los cientos de iniciativas ciudadanas. Sin embargo, el tiempo restringido que tiene para aprobar la Constitución se pierde cada día.

Mientras tanto, los ciudadanos esperamos un debate sustantivo y de fondo sobre lo que las fuerzas políticas quieren y pretenden para la Ciudad. Que los integrantes de la Asamblea dejen de lado las nimiedades y discutan en forma la esencia de la Capital y lo que pretenden para el futuro de nuestra colectividad: las formas de gobierno que consideran más adecuadas para nuestra realidad política y las prioridades esenciales reflejadas en principios y derechos, que detonen políticas públicas reales y asequibles. Es decir, esperamos ilusos los ciudadanos, que confronten sus ideas sobre nuestra razón de ser en sociedad.

Buscamos los ciudadanos, tal vez aún estemos a tiempo, que estén a la altura de las circunstancias históricas que tienen frente a sí. Ya vimos que algunos no comparten esa visión y están ahí por mera coincidencia. Aun así es una oportunidad pare pensar, reflexionar y debatir nuestro futuro común.

Esperamos que los Constituyentes se pongan a sesionar y debatir sobre lo que implica un acuerdo social para la Ciudad, es decir, los temas realmente trascendentes: el conjunto, la idea madre que le da unidad y armonía, como dijo Emilio Rabasa. El resto, la lista interminable de derechos, programas y mecanismos, son secundarios e incluso accidentales.

Mucho se ha dicho, con razón, que nuestros políticos no están a la altura de nuestras circunstancias. Los constituyentes, al momento, confirman es temor. No han estado a la altura de la oportunidad para discutir el proyecto social de la Ciudad. Sabemos que esta Constitución deberá estar supeditada a lo que establece la Constitución Federal. Sin embargo, este proceso constituyente da para mucho más. Es un enrome pretexto para discutirnos colectivamente, reflexionar y replantear nuestros valores, principios y prioridades; la interacción y participación del ciudadano en las decisiones de la autoridad; la forma de gobierno y rendición de cuentas. Es un buen momento, estrecho ya, pero un buen momento, para plantearnos hacia donde pretendemos caminar.

Es tiempo Constituyentes, que se tomen sus designaciones con seriedad. Planteen su visión de conjunto y sobre eso debatan y deliberen, lo demás es aderezo y accidente. 

Publicado originalmente el 9 de noviembre en:

http://www.lacapitalmx.com/mirador/que-esperamos-del-constituyente-de-la-ciudad-de-mexico