La Reforma de la Ciudad de México y la Participación Ciudadana

 

 

María Angélica Luna y Parra y Trejo Lerdo[1]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

 

Por fin llegamos a la ansiada Reforma Política del Distrito Federal, para darle su plena identidad jurídica y política y convertirla en la gran Ciudad de México, que ha sido centro estratégico de la historia de nuestro país.

Gracias a esta reforma, nuestra ciudad adquiere algunas de las características más anheladas para contar con mayor autonomía sin perder la gran dignidad que tiene por ser la capital de la República Mexicana y formar parte del constituyente. También queda ratificado, nuestro derecho como habitantes para poder elegir a nuestros gobernantes y por supuesto a nuestros legisladores. Esta lucha de tantos años, ha ido avanzando dando pasos, parciales, pero importantes.

En 1997 se eligió al primer Jefe de Gobierno del Distrito Federal, gracias a la modificación del Artículo 122 de la Constitución, también se modificó el Estatuto de Gobierno para establecer las bases para la elección de Delegados, se dan facultades a los representantes en la Asamblea por lo que se denominaron Diputados locales y se generaron el nuevo estatuto y los ordenamientos básicos del Distrito Federal, incluyendo el Código Civil y Penal.

Bajo este contexto, las leyes han ido transformando las formas de participación ciudadana desde el punto de vista vecinal, ampliando las áreas de influencia de las denuncias, las propuestas ciudadanas e incluso la posibilidad de incidir en la definición del presupuesto delegacional.

 

1. Formas de Participación Ciudadana

 

Muchas son las posibles formas en que se organiza la participación ciudadana en una ciudad, lo cual hace compleja su representatividad. Existe desde luego, la forma básica de participación que es la vecinal y que se relaciona con la calle y colonia donde se habita, pero igual de importante resulta, la agrupación que se da desde el punto de vista gremial, de usuarios de transporte, de defensores de derechos humanos, de la igualdad de oportunidades para la mujer, de la defensa de los derechos de las minorías o de las diversas identidades que tienen que ver con origen étnico o religioso y otras como son las comunidades de migrantes de diversos estados de la República o países del mundo, los promotores de las artes, la cultura, el deporte, los defensores del patrimonio histórico o de los derechos ciudadanos, reclamos que tienen que ver con el derecho a la ciudad.

 

Tampoco es fácil establecer medios uniformes para la expresión o la consulta, ya que la sociedad creativa ha encontrado diversas formas de expresión, que van desde los grafitis, marchas o desplegados, hasta la participación organizada en redes o colectivos, para incidir en la redacción de leyes en la Asamblea Legislativa o en el Congreso de la Unión o simplemente para defender los árboles frente a una construcción de un patio o desnivel.

 

Ante esta diversidad y complejidad, no ha sido fácil definir el nivel de representatividad en las decisiones y fortalecer con claridad los ámbitos de participación ciudadana.

 

En varios intentos diseñados desde el escritorio, se ha fracasado y por no entender la pertinencia del arraigo en las consultas vecinales cada vez hay menos participantes, como ocurre para decidir en los presupuestos ciudadanos, porque se ha vulnerado la identidad natural de la calle o la colonia como fue cuando se cambió al “Jefe de Manzana” por Distritos o por “AGEB” (Área de Geoestadística Básica). Estos cambios en la ley generaron la creación de Asociaciones Civiles por colonia que se asumen como representantes y se contraponen a la representatividad de otras formas vecinales.

 

La participación ciudadana será un gran reto en la nueva Constitución ya que no podrán crearse fácilmente mecanismos únicos.

 

2. Importancia de la Reforma Política del Distrito Federal

 

La Ciudad de México fue sellando su reconocimiento como capital y centro de actividades en la República, quedando inmersa en la metrópoli del Valle de México y las costumbres de interacción y de movilidad cotidiana fueron transformando la vida de sus habitantes; sin embargo, durante toda la historia del Distrito Federal y de la hoy Ciudad de México, se ha mantenido entre visiones diversas.

  1. Más autonomía como entidad, sin perder la importancia de ser capital de la República.

  2. Dar plena autonomía a las delegaciones hoy alcaldías, sin perder el sentido de ciudad, la gobernabilidad y la funcionalidad de la misma.

  3. Lograr un adecuado equilibrio entre la centralización de funciones del Jefe de Gobierno o cabildos para resolver los problemas cotidianos.

  4. Crear contrapesos a las delegaciones hoy alcaldías, como juntas de vecinos o como cabildos, para decisiones en el uso de suelo, en los servicios públicos, en la vialidad, en la seguridad, entre otros.

  5. Conservar la identidad de la Ciudad de México con una visión metropolitana que permita potenciar acuerdos con los estados y municipios vecinos.

  6. Mantener la plena vigencia de las libertades y los derechos humanos y sociales que ha alcanzado esta ciudad para garantizar la convivencia armónica que está plasmada en su avanzado marco normativo.

 

En esta nueva Constitución que hoy se redacta, debe mantenerse la participación ciudadana, abierta e incluyente.

 

3. La importancia de la Participación Ciudadana y los retos de la Constitución

 

Frente a la redacción de la Constitución Política de la Ciudad de México, desde su concepción misma, es muy indispensable que se contemplen las diversas voces ciudadanas y esta multiculturalidad que responde a diversos movimientos e intereses sociales.

 

Como ya dijimos la riqueza y complejidad de las formas de organización y participación que se dan en la Ciudad de México hace difícil la representatividad, no solamente se refiere al lugar donde habitan las personas, sino a los diferentes intereses con los que convive diariamente; donde se pueden encontrar contrastes y concordancias de una ciudadanía que visita, recorre, emigra y vive una megalópolis marcada por la divergencia entre regiones conectadas al mundo moderno y globalizado con visiones y formas de expresión particulares, con aquellas a que han sido marginadas y su lucha constante marca su forma de apropiarse de la ciudad; de su espacio que es muchas veces su medio de sobrevivencia. Encontrar un punto de cohesión y desarrollo para ambos lados es el reto de la Constitución.

 

En este momento que se redacta la Constitución de la Ciudad de México se ha formado un grupo de “notables” ciudadanos representativos, que trabajan en elaborar una propuesta básica para la discusión con la ciudadanía que señala los temas: 1.Principios Constitucionales, 2.Derechos Humanos, 3.Democracia Directa y Participativa, 4.Desarrollo Urbano, 5.Garantía para la Protección de los Derechos, 6.Régimen de Gobierno, 7.Organismos Constitucionales Autónomos, 8.Organización Política y Administrativa de las Alcaldías, 9.Pacto Fiscal de la Ciudad, 10.Coordinación Metropolitana, 11.Procuración, Impartición de Justicia y Seguridad Ciudadana, 12.Relaciones de Trabajo entre la Ciudad de México y sus trabajadores, 13.Transparencia y Rendición de Cuentas, 14. Relaciones entre el Gobierno de la Ciudad de México y los Poderes Federales, 15.Función Electoral, 16.Reforma y Estabilidad Constitucional.

 

En éste índice podrían caber todas las inquietudes actuales de las cuales hemos hecho una breve referencia, me parece que en los tres primeros capítulos, deberán estar claramente comprendidos, el respeto a la diversidad y el rechazo a toda forma de discriminación pero no veo claro, la implementación y garantía de los derechos sociales básicos, como son el derecho a la salud, a la educación, a una vivienda digna, a la cultura, a espacios públicos seguros y humanos y la importancia de garantizar y consolidar la cohesión social como gran patrimonio de la ciudad y un elemento estratégico para la prevención de la violencia.

Mucho hay que discutir para que la Constitución sea un documento básico que inspire un marco normativo amplio, diverso, y no convertirla en un reglamento que limite su carácter fundamental.

 

Ojalá se escuche en esta discusión, todas las voces de la ciudad y que todos los que la habitamos y vivimos en ella nos sintamos responsables de esta redacción colectiva.

 

Terminaría citando la definición de ciudad en el Congreso de Estambul que sigue siendo vigente para inspirarnos en una concepción creativa de la ciudad en que vivimos.

 

“Las ciudades deben ser concebidas, como el lugar fundamental de interacción y de intercambio social, ya que es y debe ser el asentamiento humano básico, en dónde confluyan las posibilidades del crecimiento y de desarrollo sostenibles, de bienestar y de cohesión social y sobre todo de capacidad de adaptación, de innovación técnica, social, cultural y política.

Es ahí, en las ciudades, donde debe reivindicarse el futuro de sus habitantes y generarse una visión renovada del progreso de la humanidad y del devenir de nuestras civilizaciones”.

Asamblea Mundial de Ciudades, Estambul 1995

 

 

 

[1] Titular del Instituto Nacional de Desarrollo Social, Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Iberoamericana.