“La Ciudad de México es una ciudad abierta a la diversidad cultural y la cultura es un tema inmerso en la agenda de la diplomacia de ciudades”

 

 

Mtro. Eduardo Vázquez Martín
Secretario de Cultura
Gobierno del Distrito Federal
Entrevista del 07-11-2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas gracias. Por favor, díganos su nombre y su cargo.

 

Eduardo Vázquez Martín, soy Secretario de Cultura del Gobierno del D.F.

 

¿Cree usted que es importante una estrategia de internacionalización de la Ciudad de México?

 

Tenemos que partir de que las ciudades ya forman parte de un mundo global; compartimos comunicación, información, corrientes y gustos culturales, problemáticas que tienen que ver con el proyecto de desarrollo global, con temas de tecnologías que usamos, con las consecuencias de esas tecnologías, en términos medioambientales; en fin, participamos de un mundo global hace ya mucho tiempo, de manera que lo que tenemos que hacer es reconocer esa realidad y ver qué papel queremos jugar en ese contexto; si queremos ser únicamente receptores de información, si queremos solamente adaptar tecnologías o implementarlas en nuestro territorio, si queremos ser sólo espectadores de una vida cultural y social universal o si queremos participar con nuestra propia voz, con nuestra propia identidad o con nuestras identidades; y si queremos influir en ese concierto de ciudades, de naciones y de culturas, con un punto de vista nuestro que implique no solamente entender lo que nos pasa, sino problematizarlo y proponer alternativas, porque hay problemas comunes muy agudos y también hay oportunidades que debemos de tener entre todos.

 

¿Cuáles considera que históricamente y en el presente han sido los aportes de las relaciones internacionales de la Ciudad?

 

Creo que la Ciudad es un referente cultural por la potencia de las culturas prehispánicas que forman parte del imaginario colectivo del planeta y por la cultura colonial y el mestizaje, y también como una potencia cultural contemporánea, por sus muralistas, pintores y poetas. En el mundo hay nombres que nos llevan a la Ciudad de México, que son puentes hacia la Ciudad de México: pienso en Diego Rivera, en Octavio Paz, en la Coatlicue, en el Tláloc, en el Museo de Antropología, en Frida Kahlo, en Coyoacán, en la presencia de los surrealistas en México.

 

La Ciudad de México es un referente de ciertas pasiones revolucionarias, ideológicas y también de una búsqueda de ciertas transformaciones en el siglo XX, donde arriban Villa y Zapata. Es la Ciudad donde Madero se hace presidente, donde se propone una transformación profunda desde la justicia social, donde el General Cárdenas nacionaliza el petróleo; por lo que hay una referencia cultural y política. Es la identidad que más se conoce en el mundo y ésta es  una identidad no sólo del pasado, es una identidad viva. Oír artistas contemporáneos como Gabriel Orozco, como Ariel Guzik y toda una corriente de nuevas formas y lenguajes del arte que se dan desde la Ciudad de México e impactan lo mismo en el Moma en Nueva York que en el Vienal de Venecia.

 

Nuestras ideas y autores; la presencia de Paz es una presencia global, sobre todo en los países que compartimos la lengua. Creo en la diplomacia cultural, creo en el papel de la cultura como el elemento de vinculación más noble, más profundo que abre otras puertas al intercambiar productos. Las fronteras han tenido un proceso de apertura en el ámbito comercial, no así personas; los productos cada vez circulan con mayor libertad y eso hace que tengamos un diálogo a través de la comida, del vestido, de la moda, del lenguaje, por no hablar de las nuevas redes y las nuevas tecnologías que nos comunican de manera simultánea a los seres humanos en paisajes, culturales y vivencias muy diferentes.

 

¿Qué otras ventajas comparativas se le ocurren que en este momento tiene la Ciudad de México frente a otras ciudades del planeta?

 

Creo que la principal riqueza es su diversidad, somos una Ciudad indígena, tenemos una continuidad a través de los pueblos originarios, que a pesar de todas las transformaciones, guardan una memoria histórica, no sólo anterior a la conquista española, sino a la fundación de Tenochtitlán. Hay un sustrato cultural muy antiguo que es visible  de maneras intangibles, pero que forman parte del espíritu de la Cuidad.

 

Es una Ciudad creada con migraciones de todo el País, es una Ciudad donde viven alrededor de 50 mil indígenas en  el D.F., un millón en el resto del País. Hay 120 mil habitantes sólo en el D.F. que hablan una lengua indígena aparte del español; también es una Ciudad que ha recibido ciudadanos y tenemos el acento en español de todos los territorios del País. Es una Ciudad que tiene todas las manifestaciones culturales del País; una capital cultural porque se ha adoptado a toda la diversidad cultural.

 

Es una Ciudad que es una referencia a nivel mundial porque ha sido refugio; pocas ciudades en el mundo pueden  reconocerse como tal. En esta Ciudad se han refugiado personajes como León Trotsky. También tenemos una parte importante de comunidad judía perseguida por la ola del fascismo en Europa y el exilio español; que es el más numeroso de la Ciudad en su historia y que más ha influido su identidad. Ha recibido a chilenos, argentinos, brasileños, uruguayos, centroamericanos que han hecho de ésta su Ciudad; la Ciudad del poeta argentino Juan Gelman, poeta español León Felipe o Luis cernuda, de Cardosa y Aragón de Guatemala, de Victor, el nieto de León Trotsky, y de científicos, escritores e intelectuales; de manera que es una identidad que no tiene otra ciudad, quizás sólo Nueva York podría proponerse como un espacio similar, pero desde luego es la Ciudad refugio de América Latina y de migraciones libanesas.  Una ciudad china, una Ciudad cada vez más coreana. Creo que esa diversidad es nuestra riqueza, somos oriente y somos occidente, somos un pasado indígena y somos una Ciudad contemporánea; somos casi una ciudad-país en la medida que casi diez millones de habitantes no los tiene ni Uruguay, ni Honduras, ni El Salvador, etc.

 

Prácticamente somos una Ciudad, pensándola en términos de mega urbe, una Ciudad continente, y qué contiene esta Ciudad?: un crisol de experiencias que podemos aportar en convivencia, diálogo, integración, tolerancia, experiencias culturales que no se repiten en muchos rincones del País, ni del mundo. Una Ciudad contemporánea, refugio de otras violencias que suceden en nuestro País, por lo que miles de mexicanos han migrado del norte, del sur, a la Ciudad de México en los últimos años. Para sintetizar; una Ciudad refugio destino de migrantes, hospitalaria, abierta a la diversidad cultural del mundo; lo que es una enorme riqueza de la Ciudad.

 

¿Cuáles son las principales debilidades de la Ciudad de México?

 

Una nacional, es la desigualdad. Somos una Ciudad donde uno puede caminar durante horas por las casas más ojosas y por barrios de una inmensa prosperidad y lujo y también puede uno vivir y recorrer durante años y meses una Ciudad de pobreza. Creo que esa es la mayor debilidad y trae consigo inseguridad pública, confrontación política. La desigualdad es el principal problema de la Ciudad.

 

Así mismo se encuentra el problema educativo; la Ciudad siendo una capital cultural y una potencia cultural a nivel  mundial, tiene, por otro lado, unos servicios educativos que no están a la altura de las exigencias, ni contemporáneas, ni de la Ciudad misma donde la educación no es parte del ejercicio soberano de la Ciudad; de sus atribuciones como gobierno local que está en la esfera federal, pero independientemente de quién es el responsable, el tema de la formación y educación de los habitantes sería el segundo problema.

 

El tercero es el acceso a la cultura. Somos la Ciudad del País donde más libros se leen, pero eso no habla tanto de nuestros éxitos como de las debilidades del resto del País; hay habitantes de México que jamás han entrado a un museo o que jamás han asistido a una obra de teatro, o habitantes de la Ciudad que no conocen el centro histórico o que no conocen Iztapalapa, ni Iztacalco, ni Tláhuac., por lo que hace falta integrar la Ciudad de una manera cultural. Cuando una ciudad tiene fronteras impermeables y hay habitantes que no conocen el barrio del vecino se crean temores y prejuicios; para unos en ciertos barrios están los culpables de su pobreza, para otros los culpables de su inseguridad, y esa distancia que se crea a pocos kilómetros de distancia puede crear escenarios críticos y de confrontación.

 

Integrar más a la Ciudad y pensarla de una manera menos centralista y más policéntrica; abrir formas culturales que permitan la permeabilidad de esas fronteras, abrir el diálogo entre diferentes sectores y las diferentes culturas, impedir a toda costa la creación de guetos o de espacios cerrados y confrontados con el exterior se vuelven prioridades a trabajar. Somos una Ciudad de ciudades, pero todas esas ciudades tienen que aprender a convivir unas con otras, a conocernos y a reconocernos; a entender la riqueza cultural, humana, social que hay en cada una de ellas y superar ciertas tendencias al encierro. Así como en algunas calles crece la tentación de ser cerradas por sus vecinos, hay barrios enteros que están cerrados a los otros, entonces ahí se refleja una debilidad que hay que entender en la medida que la integración pluricultural es esencial.

 

En estos temas ¿Cuál vería que podría ser el trabajo de una estrategia internacional?

 

En ciertos espacios de la diplomacia cultural a nivel internacional hay una tendencia a poner el tema de la cultura en la agenda, lo que es fundamental. La idea del desarrollo o el bienestar como desarrollo social, económico y ambiental es una mesa a la que le falta una pata ya que el cuarto sostén es la cultura. Si no integramos la dimensión cultural al desarrollo, este no sólo no es posible y la sustentabilidad es imposible, y el desarrollo social y económico pueden no desembocar en bienestar y en convivencia; sino que además no se entiende cuál es el objetivo de ese desarrollo. La cultura no solamente es fundamental porque crea riqueza, porque forma parte de la economía, porque las industrias creativas son cada vez parte más importante de la vida económica de las sociedades porque generan trabajo y bienestar; además se convierte en el objetivo mismo del desarrollo, es decir, queremos bienestar social, queremos bienestar económico, queremos una sociedad que conviva con su entorno de una manera más amistosa y menos agresiva para desarrollar al ser humano de forma integral, que tenga acceso a los bienes del espíritu, a manifestar sus preocupaciones, su cosmovisión, a ejercer su espiritualidad y su creatividad, ese es el fin último. Una vez que se satisface medianamente el alimento, la economía, etc., de cualquier manera surge el canto, surge la poesía, surge la literatura, surge la palabra, surge el baile, surge la necesidad de expresarse.

 

El ser humano es un ser creativo; nos reconocemos en la medida en que somos capaces de transformar en metáforas, en imágenes, en danzas, en cantos, nuestra experiencia de ser seres humanos. Si esa dimensión se pierde, se empobrece y se reduce a las industrias del entretenimiento, entonces, la humanidad pierde el sustento fundamental de su fuerza espiritual. Entretener es un concepto que cada vez más hay que relegar de las políticas públicas, es un poco sinónimo de distraer; mientras que la cultura no distrae, sino concentra, nos ayuda a conversar, a entendernos los  unos a los otros, es la forma privilegiada del diálogo, es el motor de la creación y de la imaginación.

 

¿Cuáles serían sus recomendaciones para fortalecer o encausar una estrategia de internacionalización de la Ciudad de México desde el Gobierno para dar respuesta a estos cuestionamientos?

 

Creo que hay que participar de ciertas iniciativas que tienen que ver con superar la idea de que la diplomacia es un asunto exclusivo de las naciones. Existe una agenda de las naciones relativa a la seguridad nacional, al comercio, a la geopolítica; pero también hay una dimensión de las ciudades porque compartirnos experiencias más de tierra, más cercanas a los ciudadanos, que tienen que ver con la convivencia, la gobernabilidad y la cultura. No me parece extraño que sea desde el CGLU, la Unión de Ciudades y Gobiernos Locales se haya propuesto  una  agenda  cultural específica; la agenda 21 para la cultura y que a ese diálogo los organismos internacionales de las naciones lleguen o estén apenas entrando en materia.

 

Yo pondría dos agendas muy claras: la cultural y la medio ambiental. Son agendas cuyos temas compartimos profundamente las ciudades; la transformación del campo a la ciudad, el gran fenómeno de lo rural a lo urbano, que ha sucedido de manera muy acelerada en el siglo XX hace que esta característica de la ciudad como pluricultural sea  natural a todas las ciudades. Todas las ciudades medias y grandes son fruto de migraciones, todas las ciudades tienen, por lo tanto, que vivir y convivir con grupos sociales que tienen orígenes étnicos, culturales, religiosos y cosmogónicos diferentes; todas las ciudades se preguntan si eso es un problema o si esa es una ventaja. Muchas  veces se ha visto como problema al pensar que el migrante quiebra la identidad supuesta ya que la migración rompe esa idea integral. Se ve como un problema y en muchos países se producen crisis y se aborda esa discusión. Eso es bueno o es malo porque vamos a dejar de ser lo que somos y nos vamos a transformar en otra cosa. Creo que ese es un asunto donde la Ciudad de México participa con una visión de riqueza, porque nosotros, como otras ciudades como Nueva York, Londres o Berlín, sabemos que esa es su riqueza y esa es su fuerza, al no pensar que eso es un problema.

 

Nosotros lo que hemos aprendido y lo que podemos aportar al mundo es el valor de la integración, del mestizaje, del diálogo; nosotros celebramos en nuestros barrios fiestas tradicionales de origen prehispánico y también fiestas católicas. Hay sinagogas, iglesias ortodoxas y otras formas de religiosidad popular nuevas que nacen y son adaptadas e integradas, lo cual se traduce en una enorme tolerancia y en una experiencia de Ciudad.

 

¿Qué acciones usted considera que el Gobierno del D.F. puede hacer para contribuir en estos aportes que la Ciudad de México puede hacer a nivel internacional? y ¿Cuáles pueden ser los aportes que desde su sector puede trabajar de manera conjunta con el Gobierno del D.F. para fortalecer una estrategia de internacionalización?

 

Tenemos que participar en los foros internacionales. Una Ciudad de migrantes y una Ciudad refugio no puede encerrarse en sí misma sino que tiene que ser justa con su identidad y participar de aquellos foros donde se discuten temas comunes, porque es fundamental el intercambio de saberes: cómo estamos resolviendo estos temas, nuestras crisis, desigualdad, diversidad, la enorme polución que generamos millones y millones de seres humanos juntos, cómo manejamos los residuos, cómo nos integramos a unas ciudades que son planetas.

 

Las ciudades pueden aportar algo fundamental; si las ciudades aprenden a convivir con esa diversidad, pueden explicarle a las naciones que esa convivencia es posible. Las ciudades son una avanzada de un mundo por venir y si todos podemos vivir, e integrarnos y dialogar en paz, entonces, somos el laboratorio de una experiencia que tendrá que ser global de convivencia y paz. Un tema fundamental que tiene que estar en todos los foros internacionales y en las diferentes redes tiene que ver con convivencia y paz, ese es un reto global fundamental. La Ciudad de México es la Ciudad con mayor cantidad de hispanohablantes en el planeta, entonces, tenemos que jugar un papel en este aspecto.

 

Respecto a esta enorme riqueza de la que hablaba, estuve a punto de olvidar que es la Ciudad de García Márquez; aquí vivió, creció y murió el gran escritor colombiano-mexicano. Esa característica es un punto esencial de nuestra  diplomacia cultural, así sea una lengua heredada de conquista y colonización. Hoy la Ciudad de México es la capital del español y eso nos implica trabajar en una agenda. En iberoamericana tenemos que pensar y dialogar, a través de ésa enorme herramienta que es una riqueza que tiene repercusiones económicas, sociales y diplomáticas. Tenemos que hacer de nuestra lengua un tesoro que compartir y que nos permita dialogar como lo hemos hecho con América Latina, también con los EUA, que es también un territorio con muchos hispano-parlantes, y, desde luego, con España y la península ibérica.

 

¿Con qué actores recomendaría que el Gobierno de la Ciudad de México tendría que trabajar en una estrategia internacional?

 

Tenemos que tener un diálogo con el Gobierno Federal y con sus instancias de relaciones internacionales, que también tiene una importante agenda cultural en la medida que la diplomacia cultural es parte de la historia de la diplomacia mexicana. Tenemos que tener un papel protagónico en el asunto de los derechos humanos. Esa Ciudad refugio que ha sido la casa, que ha recibido a perseguidos por sus opiniones, por sus ideas en el mundo, tiene que jugar un papel protagónico en el tema de los derechos humanos. En el tema de la protección a los migrantes tenemos una historia de la que podemos ser ejemplo.

 

Debemos de impulsar una importante relación con los actores de las comunidades de las artes para hacer de esa diplomacia cultural no un asunto institucional, sino un diálogo ente creadores, entre pueblos; porque la cultura no la hacen las instituciones, la hacen las comunidades, sus creadores y los más avanzados sectores de la producción. La Ciudad de México como Ciudad que diseña, que crea, que inventa productos, que cuenta con una enorme riqueza  culinaria y que está viviendo procesos muy intensos de renovación en términos de sus cocinas.

 

También hay que nombrar a la Ciudad de México y la moda; por lo mismo, por esa integración cultural está llamada a ser una vanguardia de innovación en estos aspectos, es decir, una relación hacia nuestra sociedad, hacia nuestra Ciudad con una visión de la cultura que supera a las bellas artes y que incluye todas estas formas de convivencia, a nuestras tradiciones y a nuestros saberes ancestrales que son una riqueza mundial que tenemos que aprender a difundir y a compartir.

 

¿Cuál sería la imagen de la Ciudad de México que usted tomaría para representarla mejor?

 

Una Ciudad tolerante, diversa, incluyente y democrática.

 

Muchas gracias.

 

Soy Eduardo Vázquez Martín, Secretario de Cultura, y estos son los Diálogos para una Ciudad Global.

Entrevista realizada en el foro: Diálogos para una CDMX  Global. Más información en:

http://cgcid.org/dialogo-para-una-cdmx/