Es indispensable que la Ciudad de México cuente con una estrategia de internacionalización clara y de largo plazo

 

 

Carlos Heredia Zubieta

CIDE

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos tardes Carlos, gracias por acompañarnos en esta entrevista en el marco del proyecto AL –  LAs que coordina el Gobierno de la Ciudad de México. Díganos por favor su nombre y a qué se dedica.

 

Soy Carlos Heredia y me dedico a ser profesor en la División de Estudios Internacionales del CIDE y he trabajado a los largo de tres décadas con organismos de la sociedad civil de México, EUA y Canadá.

 

La primera pregunta es ¿Cree que es importante una estrategia de internacionalización para la Ciudad de México?

 

Una estrategia de internacionalización para la Ciudad de México no sólo es importante, sino es indispensable por tres razones. Primero, porque la Ciudad de México es quizá la Ciudad de habla española más importante del mundo, la más poblada, la que tiene más vínculos. Segundo, porque es la capital de todos los mexicanos y México al ser la economía catorce del mundo necesita vincularse con el resto del orbe. Tercero, porque  México como País ha sido bastante cerrado hacia afuera, sólo 1% de las personas que viven en México son nacidas fuera del País, entonces, en la economía, en la diplomacia, en las artes, en la cultura, necesitamos mayor apertura de la Ciudad y del País en su conjunto.

¿Qué beneficios cree que ha dado para la Ciudad los vínculos internacionales a lo largo de su historia?

Es una Ciudad abierta, plural, diversa, que suele ser pionera en los grandes cambios que experimenta el  País, es una Ciudad de tolerancia, donde la gente convive, así piense distinto y venga de distintos lugares. Creo que la Ciudad de México necesita una hoja de ruta sobre cómo va a insertarse como Ciudad global en el resto del mundo, para la Ciudad de México el subtítulo de Ciudad global hoy es un anhelo y una aspiración, más que una realidad.

 

¿Qué nos hace falta para que sea una realidad?

 

Yo diría que hacen falta tres cosas. La primera, lo que los especialistas llaman branding, es decir, cómo quiero que se identifique a la Ciudad de México a nivel global; Singapur se identifica como centro financiero, como puerto de transbordo, Dubái está construyendo un ciudad médica, Nueva York y Londres son centros financieros globales, Sao Paulo tiene la moda y los negocios, el mercado de lujo, en fin, nos hace falta definir cómo queremos que sea identificada la Ciudad de México hacia fuera.

Segundo, se necesita para alcanzar el objetivo de convertirnos en una ciudad global mayor conectividad; quiero ver si se construye el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, no hemos sido capaces de hacerlo en el pasado. En algún viaje que hice a China, la autoridad aeroportuaria de ese país, estaban muy bien informados, me dijeron: “nosotros hemos construido 19 aeropuertos, todos esos mayores que el de Ciudad de México”. Nos falta conectividad aérea, carretera, ferroviaria, de banda ancha de internet, nos hace falta conectarnos mejor dentro del País y conectarnos mejor hacia el planeta entero.

Tercero, he dicho que somos una Ciudad abierta, plural, diversa, tolerante, pero nos hace falta que otras regiones del País, sobretodo, el sur, el sureste, también los estados fronterizos del norte, compartan la vocación de abrirse al exterior; nosotros somos muy nacionalistas, no queremos que los extranjeros se metan en la vida cotidiana de los mexicanos. En el CIDE hacemos una encuesta cada dos años respecto de qué actitudes tenemos nosotros hacia el exterior, cómo vemos al resto del mundo y debo decir que somos bastante refractarios, impermeables; la gente puede ser amable con el que es de afuera, pero no hay una  estrategia deliberada de diversificar internacionalmente, aquí hay personas, incluyéndome que soy de Tamaulipas, de las otras 31 entidades federativas, pero como decía en un inicio, en todo el País una persona de cada cien es nacida en el exterior y esto menoscaba la característica de Ciudad global. En Canadá 24 de cada cien habitantes son nacidos en el exterior, en EUA 14 de cada cien, para no hablar de ciudades-estado como el caso de Singapur, el caso de Dubái, en donde hay una mayoría de personas nacidas en el exterior.

 

Lo anterior serían debilidades, en cuanto a las fortalezas o potencialidades ¿Qué tiene México para ser una ciudad global?

 

Creo que esta es una Ciudad fantástica en el sentido de la riqueza cultural, el patrimonio arquitectónico, gastronómico, histórico, étnico, tenemos un enorme patrimonio cultural que no hemos sabido aprovechar a cabalidad para convertir a nuestra Ciudad en una ciudad global. Otra riqueza es la situación geográfica, la localización geopolítica, las condiciones logísticas del País, con frontera al mayor mercado del mundo, que son los EUA, como bisagra entre la América del Norte industrializada y la América Latina de grandes contrastes.

Tampoco hemos tenido una estrategia geopolítica para la inserción de la Ciudad de México en las nuevas tendencias del transporte, del comercio internacional a nivel global. Hoy en día ya no puedes pensar como comunicar al aeropuerto de la Ciudad de México con Chicago, con Cancún o con Bogotá; tienes que pensar cómo comunicar a México con Sídney, Australia, con Kuala Lumpur, en Malasia, tener vuelos sin escalas a  las diez mayores ciudades del mundo. No podemos acotar o limitar la mira simplemente a nuestra región.  Hoy la Ciudad de México, como el conjunto del País, es una Ciudad regional, parcialmente norteamericana, parcialmente latinoamericana, parcialmente iberoamericana, pero no es una Ciudad global.

 

¿A qué otras regiones México tendría que apostarle?

 

Centroamérica y el Caribe, ese es nuestro hábitat. México tiene mucho que ofrecer y que intercambiar con su hábitat inmediato. En política exterior decimos que la vinculación hacia fuera empieza con los vecinos, entonces, nosotros tenemos que recuperar la capacidad de interlocución con Centroamérica y  el Caribe porque ahí tenemos ventaja comparativa para vincularnos con el resto del mundo. Cancún tiene que ser un centro de operaciones aéreas logísticas para redistribuir vuelos en la región de Centroamérica y el Caribe, y nosotros tenemos que pensar la región como una región que forma un sistema. Los estudiosos de la migración decimos que México tiene en común con Centroamérica y el Caribe dos cosas fundamentalmente: la primera es que enviamos trabajadores a EUA, todos los países de Centroamérica y el Caribe lo hacen, fundamentalmente los países más numerosos somos México, Guatemala, Cuba, Puerto Rico, Honduras, El Salvador, República Dominicana, y en el Caribe, incluyo también a Colombia y Venezuela. La segunda  hace referencia a que tenemos en común con ellos que tenemos economías maquiladoras. En las dos cosas tenemos que agregar valor, en vez de hablar de migración, tenemos que hablar de movilidad laboral y movilidad humana en la región, y en vez de hablar de maquila tenemos que hablar de procesos productivos, de producción compartida que incorpore mayores insumos de valor en la cadena productiva dentro de México, y específicamente en la Ciudad de México.

La propia definición económica de la Ciudad de México tiene que moverse a pasos acelerados hacia aquellas áreas en las que tiene ventaja comparativa ¿cuáles son esas? Investigación científica en general, en todas las ramas del conocimiento, generación de conocimiento nuevo, innovación tecnológica, industria limpia de alto contenido tecnológico, industrias del entretenimiento, en eso tenemos una gran fortaleza que tenemos que multiplicar, y las industrias culturales; ahí están las fortalezas de México. Nos has faltado una estrategia integral, lo que tenemos hasta hoy son planes y programas fragmentarios, hay un plan de turismo, otro plan de transporte, otro plan de desarrollo regional, pero no hay un programa integral en donde digamos la megalópolis del Valle de México, cómo se vincula y se integra con el resto del País y con el resto del mundo.

 

Nos ha hablado de estas ventajas comparativas que entiendo vistas hacia sus vecinos más próximos. Respecto a otras ciudades, se habla ahora mucho de Asia, de China, de Brasil, ¿Cuáles son las ventajas comparativas que ve de la Ciudad de México?

 

Las ventajas comparativas de la Ciudad de México en función, por ejemplo, de las ciudades de Asia, solamente existirán cuando hagamos pares de ciudades que queden vinculadas por intereses en común. Por ejemplo, si me interesa consolidar una ciudad de la salud, tengo que establecer un lazo con aquellas ciudades de Asia que ya están haciendo esto. Si me interesa consolidar la producción de software en la Ciudad, igual me voy a vincular con aquellas en las que la producción del software resulta estratégico. Es decir, el establecimiento de la vinculación estratégica con otras ciudades globales dependerá en buena medida de qué están haciendo estas ciudades, qué tipo de branding han adoptado, cómo quieren ser conocidas, cómo se insertan en la economía global, cuál es la composición de su población, qué tanto existe allá una comunidad mexicana de referencia; lo cual, por cierto, también es muy importante, hoy hay chinos en cualquier rincón del mundo, estadounidenses en cualquier rincón del mundo, mexicanos en cualquier rincón del mundo, entonces, esa vinculación con otras ciudades tendrá que pasar por la presencia de profesionales mexicanos, que sean activos en los rubros de la economía en donde nos interesa multiplicar los lazos.

 

¿Cuáles serían los temas que se tendrían que impulsar en el marco de una política de internacionalización de la Ciudad?

 

En algunos ya se ha avanzado; si hago un listado de uno por uno, evidentemente la Ciudad de México necesita avanzar en transporte sustentable, necesita avanzar en reducción de emisiones, cuidado del medio ambiente, tiene que innovar en materia de industria limpia; no tienen por qué estar aquí industrias contaminantes de alto consumo de agua a 2300 metros sobre el nivel del mar. Es necesario avanzar en la multiplicación de opciones culturales turísticas, gastronómicas, artísticas, que es quizá nuestro punto fuerte.

En todas esas áreas es necesario establecer vínculos que fortalezcan aquellos puntos que tienen mayor potencial para la Ciudad de México; las asociaciones con ciudades hermanas tendrían que hacerse en función de los actores que he mencionado. Primero, qué programas estratégicos tienen esos alcaldes y esas ciudades que coincidan con nuestros programas estratégicos. Dos, qué vinculación podemos establecer a través de la diáspora mexicana. Tres, cuáles son las relaciones que existen entre los sectores de negocios en ambas ciudades. Cuatro, qué posibilidades hay de establecer corredores de movilidad laboral, más allá de aquella movilidad que exista en América del Norte por parte profesionistas.

Para que México de verdad tenga una característica de ciudad global, tendremos que movernos hacia algo que hoy nos da miedo, que es el hecho de ir eliminando restricciones migratorias, burocráticas, administrativas para propiciar la movilidad humana y la movilidad laboral, esto no quiere decir reducir los márgenes de seguridad, esto quiere decir el uso de la tecnología para que podamos tener un mayor número de visitantes de manera más ágil. Ya se nos hizo tarde en adoptar, por ejemplo, el programa de viajero frecuente que tiene EUA que se llama Global Entry. Hay una especie de programa piloto medio fantasma en el caso de México que no ha empezado a operar de lleno, y aunque todas nuestras encuestas en el CIDE registran opiniones en contra, yo veo que en 20 o 25 años tendremos necesariamente que contar con un espacio de libre movilidad en toda la región; desde Canadá, EUA, México y Centroamérica. Nosotros somos un sistema migratorio, una unidad económica, todos tenemos TLC entre nosotros, y la Ciudad de México aunque ya no sea dentro de 20 años el principal centro industrial del país, continuará, sin duda, siendo el centro financiero, la capital del País, donde está la sede del Gobierno Federal; continuará siendo en buena medida un centro distribuidor de vuelos de transporte dentro del País y, por supuesto, dentro del Valle de México. Por lo tanto, la vocación global de Ciudad de México en buena medida depende de que el resto de México se inserte en la globalidad de una manera más dinámica que ahora.

 

¿Cuáles son las capacidades que ve en el Gobierno del D.F. para echar a andar este tipo de acciones? y ¿Dónde estarían o dónde faltarían estas capacidades?

 

El programa Ecobici del cual soy usuario frecuente, es un programa exitoso que debe de replicarse más allá de las zonas de ingreso medio-alto y de características de negocios, de corredores que visitan turistas, etc. Este es un programa en el cual la Ciudad de México puede compartir su experiencia favorable con otras grandes ciudades del mundo. Ha sido un gran éxito, tendrá limitaciones y fallas, pero se van corrigiendo y es un programa replicable que México le puede decir al resto del mundo: aquí está un programa exitoso y estoy dispuesto a compartirlo.

Un segundo ejemplo, es el tema de la Ciudad de México como el principal centro turístico del País, como la que atrae el mayor número de visitantes. Proyectar la imagen de una ciudad hospitalaria, abierta, segura; la Ciudad de México tiene como ventaja comparativa respecto a 28 o 29 entidades federativas, el hecho de que hay un gobierno para el cual la estrategia de seguridad, la conducta y desempeño profesional de sus funcionarios del área de procuración de justicia, del área de seguridad es mejor que la del resto del País. Aquí hay una autoridad en donde el ciudadano tiene un interlocutor, puede aprobar o puede criticar a esa autoridad, pero es una autoridad confiable. En la mayoría de las autoridades del resto de México ese no es el caso; o no hay un Gobernador confiable, o el Procurador o el Secretario de Seguridad Pública están metidos en temas perversos. En el D.F. hay un Jefe de Gobierno, un Procurador, un Secretario de Seguridad Pública, que tienen como la más alta prioridad la seguridad de quienes aquí vivimos, y de quienes visitan la Ciudad, y eso es un activo muy importante. La imagen de Ciudad de México cambió favorablemente de un par de décadas hacia ahora, en el sentido en que los mexicanos que nacimos y crecimos en otros estados decíamos que la Ciudad de México era muy insegura y no se podía venir, ahora la gente de otras entidades federativas viene aquí a pasear tranquilamente, a casarse, a hacer reuniones familiares; hay gobernadores incluso que vienen a reunirse aquí con actores económicos, políticos, sindicales de sus propias entidades porque no pueden hacerlo en sus lugares de origen.

 

Decía la importancia de que también a partir de lo que se haga en otros estados se podría vincular  mucho mejor la Ciudad de México a nivel global, ¿Con qué otros actores tendría que trabajar el gobierno de la Ciudad de México para potenciarse a nivel internacional?

 

Tiene que trabajar con todos; tiene que trabajar con otros gobiernos tanto de las capitales como de los Estados nacionales, con hombres de negocios a nivel global, con académicos, con artistas creadores, con deportistas. Deberíamos de tener en la Ciudad de México baseball de grandes ligas, o fútbol americano o baloncesto de grandes ligas; EUA ya lo ha tenido con Toronto y Montreal, y deberían tenerlo con Ciudad de México. Creo que están dadas las condiciones y eso ayuda a comunicar otra imagen más favorable de la Ciudad.

 

¿Cómo trabajar con estos actores?

 

Siendo muy claros en nuestra identidad, en el branding que queremos establecer diciendo exactamente qué queremos nosotros, qué queremos de ellos, y qué queremos hacer juntos. Generalmente nos quedamos en una definición vaga de “queremos que inviertan”, así no se hace, de “queremos que vengan más turistas”, así tampoco se hace; tenemos que establecer una hoja de ruta en donde quede muy claro cuál es la oferta de Ciudad de México y cuáles son los proyectos que la Ciudad quisiera emprender con otras ciudades para establecer estos pares y esta vinculación hacia el resto del mundo y quizá; cambiar la cultura política, la cultura empresarial porque si tomo como ejemplo la vinculación con China, nos ha pasado que pactamos desgravación de aranceles y cuando está a punto de culminar el plazo pactado, los mexicanos decimos que no estamos listos, que nos dé otros cinco años.

Se necesita un cambio de cultura política. En el caso de los asiáticos el protocolo político diplomático y los protocolos de negocios requieren una seriedad, puntualidad, consistencia, coherencia entre lo que se ofrece y se entrega. Japón es el ejemplo máximo de exigencia, de rigor, de disciplina, de cumplimiento, y nosotros tenemos que prepararnos para hacerlo, no veo por qué no lo podamos hacer, hay muchos mexicanos que se mueven en el mercado internacional, sobretodo en EUA que ya tienen esos hábitos afianzados, pero cuando estamos dentro de México se nos mueve el piso porque no tenemos una cultura del cumplimiento de compromisos de manera puntual, responsable, consistente y perseverante a lo largo del tiempo.

 

¿Cómo se puede avanzar hacia la sostenibilidad de una estrategia de internacionalización? Un elemento importante que nombró es la confianza y el cambio de cultura ¿Qué más?

 

Hemos escuchado la historia de Medellín y Bogotá, en Colombia. Las dos empezaron con pequeñas acciones para cambiar la cultura cívica, es decir, si dejo de pasarme los altos del semáforo en el crucero, si dejo de tirar basura en la calle, o el manejo de mis desechos como se me antoje, entonces va a haber un efecto multiplicador, porque tenemos que aprender que las sanciones son para aplicarse, sin influencias, sin excepciones. Debemos empezar por pequeños pasos en casa que signifiquen el ejemplo de un grupo de ciudadanos que se puede contagiar a otro grupo de ciudadanos y como resultado tenemos una Ciudad más habitable.

Si yo puedo sugerir un área donde la Ciudad de México necesita modificar todo, es el uso del espacio público. Las banquetas están destruidas, invadidas por ambulantes, por automóviles, sucias, descuidadas y esa invasión del espacio público es absolutamente agresiva no sólo contra el peatón o contra el ciclista, sino contra los que vivimos en la Ciudad; si se tolera esa invasión del espacio público, la señal que se está mandando es que aquí la normatividad se aplica de manera selectiva y las sanciones nunca se hacen efectivas. Hay impunidad respecto a las faltas administrativas de la convivencia del espacio público, el ruido, el desorden, los micros que circulan por donde se les antoja, los mercados que dejan lleno de basura el espacio que ocupan, los contaminadores que no son sancionados. Creo que parte de la inserción de Ciudad de México en la globalidad pasa por una transformación de la cultura cívica de quienes vivimos en la Ciudad.

 

¿Qué aportes puede hacer el sector académico a la internacionalización de la Ciudad de México?

 

Nosotros trabajamos en relaciones internacionales en multiplicar los vínculos con otros países, con otras ciudades. Ciudad de México tiene acuerdos de hermandad y tiene oficinas de enlace en Los Ángeles y en Chicago. A nosotros como académicos se nos facilita el trabajo con académicos de estas otras ciudades y ya lo estamos haciendo; en Chicago trabajamos con Universidad de Detroit y la de Chicago; en Los Ángeles con el Sistema de la Universidad de California, con la Universidad del Sur de California, y existen una serie de vínculos que con el tiempo se van profundizando.

El otro aspecto hace referencia a cómo en distintos contextos las ciudades manejan sus programas estratégicos; los programas de transporte, de cuidado del medio ambiente, de seguridad, de cuidado especial de los niños en edad escolar que, por ejemplo, aquí en México se empezó a hacer lo del seguro para los estudiantes que se desplazan de los programas a sus trabajos y es una iniciativa de éxito para compararla, compartirla, cotejarla con programas similares en otras ciudades.

Yo creo que no funciona el decir que los mexicanos somos hospitalarios y simpáticos y entonces quiero hacer una hermandad contigo; lo que funciona es establecer que para el Jefe de Gobierno y para la Ciudad de México hay una visión estratégica, que en las próximas dos o tres décadas estos son los rubros susceptibles de continuarse independientemente de qué color sea el partido que ocupa el palacio del ayuntamiento. Como otras ciudades también tienen una visión de largo plazo; los intercambios, el conocimiento mutuo, las acciones conjuntas tienen que estar sustentadas en áreas de interés común. El interés común es lo que mueve una mayor relación con otras ciudades que aspiran a convertirse en ciudades globales, y pasamos a una etapa más avanzada que es no sólo visitarnos, sino pensar qué vamos a hacer juntos, cómo creamos masa crítica para que las ciudades sustentables a nivel global incidan realmente en los objetivos nacionales de la reducción de emisiones, en la consolidación de industrias limpias, en los sistemas de transporte sustentable, en las estrategias de seguridad para los ciudadanos; creo que es un paso obligado para la Ciudad de México. Nosotros estemos preparados para establecer y cumplir compromisos, porque somos muy buenos para alborotarnos y hacer en discurso muchos acuerdos, pero mejor vamos a hacer uno en la que se cumplan los términos y nos comprometamos a hacer dos o tres programas.

Lo que en el fondo necesitamos cambiar de manera radical es la cultura cívica, el respeto al espacio público y la participación ciudadana, combinando derechos y responsabilidades.

 

¿Cuáles serían los mecanismos institucionales que recomienda para dar mayor sustentabilidad a una política internacional y, sobretodo, desde esta perspectiva participativa, de gobernanza, de actuar con otros?

 

Yo creo que la Ciudad de México necesita hacer un catálogo de qué le ofrece al mundo, qué bienes y servicios se generan aquí y cómo le damos valor quienes vivimos en esta Ciudad; o una cartera de inversión para establecer cuáles son los grandes proyectos de infraestructura que la Ciudad necesita en los próximos 30 años. No me atrevo a decir qué vamos a construir porque en México estamos rodeados de la incertidumbre en el mediano y largo plazo, pero, por lo menos, un catálogo de oferta de bienes y servicios generados en la Ciudad de México, un portafolio de inversiones en la Ciudad de México y una descripción cuidadosa, detallada, amigable para que quien la vea en otro país conozca los programas en los que estamos preparados para hacer cosas juntos.

De nuevo evoco a Ecobici porque me parece evidente, pero ojalá haya otros muchos. Así mismo, la Ciudad  de México es la que tiene mayor número de museos en el mundo, por lo que la forma de comunicarlo es crucial porque quizá los visitantes internacionales conozcan el museo de antropología que acaba de cumplir 50 años y es mundialmente famoso, pero no conocen la vasta oferta de los museos de la Ciudad.

Tendríamos que avanzar en vincular distintas comunidades, si nosotros tenemos, por ejemplo, la idea de que los escritores que viven en la Ciudad de México o los pintores, o los propios músicos, sean interlocutores de visitantes globales, van a identificar nombres y dirán a mí me interesa ver un museo con esta persona a quien yo identifico por la literatura, la música o la gastronomía mexicana, y eso forma parte de las señas de identidad; estas personas viven y trabajan en la Ciudad, producen bienes culturales aquí y contamos con ellos como anfitriones de grupos que vienen del exterior.

Como pie de página diría que hay un sector que es crucial para México y que hemos descuidado toda la vida, y son los mexicano-americanos, sobre todo aquellos de 2ª a 5ª generación, personas que tienen ciudadanía estadunidense pero tienen raíz mexicana y se han quedado en evocaciones de juguetes de su infancia, frases de la abuela, aromas, sabores, pero no conocen al México contemporáneo; ahí hay un enorme mercado. La Ciudad debe de tener vuelos sin escalas con 30 ciudades de EUA en donde viven millones de mexicano- americanos que están esperando que les digamos “esta es una Ciudad segura, hospitalaria y de enorme oferta cultural que tiene que ver con tus raíces, que te invita a que la visites”, de manera que estas personas se conviertan en promotores y embajadores de la Ciudad de México. Lo nombrado es relativamente fácil de hacer: tenemos comunicaciones aéreas, tenemos la infraestructura, la cultura urbana, sólo nos falta saberlos empaquetar con el hecho de que la Ciudad es segura y comunicarle al resto del mundo, empezando por los mexicano-americanos: “ven a conocer tus raíces”.

 

¿Cuáles serían las desventajas de la Ciudad de México que vería frente a otras metrópolis?

 

Si yo quiero tomar un autobús en Toronto o en Frankfurt, tengo la certeza de a qué hora lo voy a tomar y a qué hora voy a llegar a mi destino. En la Ciudad de México el caos previene de este tipo de certidumbre; puede ser una aventura en la jungla urbana y resultar entretenido, pero para los negocios, para las  actividades cotidianas, el caos, el desorden, la anarquía en el espacio público, hace que cada vez sea más difícil moverse dentro de la Ciudad. Si voy a llevar a unos visitantes de la pirámide de Teotihuacán a Xochimilco, tengo que apartar tres días porque es imposible moverse dentro de la Ciudad de manera predecible. Cada vez nos toma más tiempo y más desgaste de energía, y hay un elevado nivel de neurosis entre los capitalinos por esta circunstancia. Entonces, la incertidumbre es una gran desventaja, la incertidumbre derivada del caos y del desorden.

Otra desventaja que tenemos es la burocracia; el que no seamos capaces de agilizar a los viajeros su entrada y salida del País.

Otra desventaja que añado es que deberíamos de poder llamar a EUA y Canadá como llamada local. Una persona que está en Texas llama a alguien en Columbia, colonia británica, como llamada local; nosotros tenemos un sistema telefónico obsoleto, tenemos que marcar de manera complicada. Me ha pasado que visitantes dicen que no entienden por qué tenemos 044, 045 - se supone que va a desaparecer las claves lada -, pero el siguiente paso tendrá que ser el poder llamar a la región Norte-Centroamérica y el Caribe.

Otra desventaja es el rezago en banda ancha al estar muy por debajo de países incluso de Centro y Sudamérica, para no hablar de Corea, que es como 150 veces más veloz que nosotros. La conectividad es crucial y la gran desventaja es que tenemos un rezago enorme.

Necesitamos que funcionen las políticas para instrumentar mayor competencia económica, mayor número de empresas que entren al mercado para ofrecer sus servicios y ello ayudará a que la Ciudad esté más conectada con el resto del País y con el planeta.

 

¿Cuáles son las amenazas externas que no dependen del País y que pueden afectar su internacionalización?

 

La naturaleza del suelo, la orografía, los sismos y no poder tener una política de manejo hidráulico que maneje las inundaciones. Somos un valle en donde el agua en vez de utilizarse y reciclarse se acumula en un embudo y a 2300 metros sobre el nivel del mar hay inundaciones absurdas; no tenemos un manejo del agua que propicie y obligue a su reutilización, estamos secando el Cutzamala para saciar la sed de los capitalinos. Esas son amenazas, algunas sí dependen de nosotros, otras son resultado de la ubicación geográfica de la orografía, pero sí quiero subrayar que en el 99% de los casos los desastres llamados naturales se vuelven desastres humanos por errores, omisiones, negligencias e irresponsabilidad de quienes vivimos aquí.

 

Si alguien le dijera que tomara una foto de la Ciudad como una Ciudad internacional, ¿Qué imagen de la Ciudad tomaría?

 

Quisiera tomar una panorámica como las de José María Velasco que ya es muy difícil porque él vivió en otra época. Creo que el Gobierno ha acertado con la imagen del Ángel de la Independencia. En distintos momentos, se abandona, luego se modifica, pero sí es una señal de identidad de la Ciudad que se vuelve reconocible a lo largo del mundo. Es importante tener consistencia en el tiempo, de lo contrario pasa como con los taxis, que cada Jefe de Gobierno les cambia el color y es una cromática de lo más confusa porque el periodo de transición son largos y de repente tenemos taxis de seis colores.

No podemos tener una Ciudad cuya seña de identidad sea difusa, confusa, diversa; necesitamos enviar una señal de éste es el logotipo de la Ciudad de México que comunica su identidad, invita a visitarla, no sólo por los extranjeros, sino por los propios connacionales que vienen de otras regiones del País.

Finalmente creo que ninguna política es realmente pública sin incorporar a quienes vivimos aquí y al conjunto de los ciudadanos de la Ciudad de México, no de manera farragosa, difícil, compleja, que retrase, sino de una manera dinámica, propositiva, en donde la gente vea que el resultado de hacerse cargo de sus obligaciones resulta en una mejor calidad de vida. El tema de calidad de vida para todos los estratos es fundamental y el principal incentivo que debe de tener la gente aquí para cambiar su cultura cívica es mejorar su calidad de vida. No concibo que a la gente le guste vivir con basura y con desorden; parece que lo hacemos porque nadie nos sanciona, pero si hay una acción y una reacción, un incentivo y una sanción, podemos empezar a aspirar a tener banquetas caminables y espacios públicos no privatizados por vendedores o automóviles.

La síntesis de lo que está mal fue lo que ocurrió el dos de septiembre en la plancha de la Ciudad de México, llena de camionetas de la clase política, de la élite económica que usa el Zócalo de la Ciudad de México como un estacionamiento, eso es exactamente lo que está mal: la apropiación del espacio público porque se tiene poder, dinero y nadie me va a sancionar. Que no me digan que es sólo la gente de bajo nivel educativo, de un estrato cultural que no ha tenido grandes oportunidades; la élite económica y política de la Ciudad de México convirtió al zócalo en un espacio de privilegio para quienes acuden a una ceremonia, eso no se vale y eso es exactamente lo que tenemos que erradicar. Estoy a favor de los conciertos masivos en el Zócalo que es la antítesis.

 

¿Algo que quiera agregar?

 

Creo que siempre es difícil encontrar la ecuación de cómo va el gobierno de la Ciudad a colaborar con los capitalinos en hacer de esta una mejor Ciudad. Cada capitalino piensa que debe hacerse lo que él o ella piensa, hay decenas de miles de opiniones sobre qué hacer en cada caso; pero al gobierno le toca tomar la iniciativa, coordinar, instrumentar, monitorear, evaluar y rectificar dado el caso. Es un largo proceso iterativo de ida y vuelta y de aprendizaje común; simplemente digo que los capitalinos sentirán mayor incentivo de participar cuando los programas resulten en mejor calidad de vida para cada uno de ellos.

 

¿Cuáles podrían ser los incentivos que el Gobierno del D.F. debería de diseñar para que personas tengan esa motivación de participar?

 

El hecho de decir que quieres una colonia limpia, ordenada, una vialidad ordenada y que vamos a seguir el paso uno, dos, tres. Quieres un transporte público que funcione, vamos a cambiar lo que tengamos que cambiar para que funcione, pero hoy, por problemas de corrupción en las multas, dicen que ya no se sancione a nadie, entonces esto se vuelve un caos. Me parece que el incentivo fundamental es cambiar esto paso a paso; se va a tener una colonia que funcione, limpia, banquetas caminables, un transporte público no contaminante ágil, práctico.

Cuando yo le pregunto a mi hija qué cambiaría, ella me dice que pondría Ecobici en toda la Ciudad, yo no sé si eso funcione o no, pero el ejemplo de Ecobici es aleccionador e ilustrativo porque tiene tres principales virtudes: uno, yo me transporto a mí mismo, no genero contaminación; dos, te permite transportarte de punto a punto para hacer recorridos cortos con gran facilidad; y tres, hace que los ciudadanos se apropien del espacio público de manera sustentable. Esta Ciudad ya no da más, por lo que necesita invertirle al transporte individual tipo Ecobici y al transporte colectivo. Si yo voy a Washington y me subo al metro, ahí se transportan hasta los miembros del Congreso. La Ciudad de México que es una ciudad polarizada, fragmentada, nunca un político de altos vuelos o un empresario grande utilizan el transporte público, por lo tanto, para ellos ni el transporte público, ni las escuelas públicas, ni los hospitales públicos van a ser prioritarios hasta el momento en el que ellos mismos y sus hijos los utilicen.

Estoy consciente de que esto es una especie de revolución en una sociedad desigual, polarizada, fragmentada, incluso sitiada en varias de sus áreas geográficas; pero la convivencia en una ciudad tiene que ver con que lo público sea realmente público, por lo tanto los incentivos solamente se van a alinear correctamente cuando para cualquier ciudadano, desde el Jefe de Gobierno hasta el trabajador y el mensajero que se transporta en bicicleta, apliquemos las mismas reglas y funcione el incentivo de que lo público es de todos, lo utilizamos todos y, por lo tanto, todos tenemos interés en preservarlo limpio, funcional  y seguro.

 

Muchas gracias Carlos.

 

Soy Carlos Heredia y esto es Diálogos para una Ciudad Global.