Participación Ciudadana, Paridad e Izquierda en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rosy Laura Castellanos Mariano

Instituto de Investigación y Estudios en
Cultura de Derechos Humanos 

 

 

Mientras pensaba qué decirles que pudiese explicar la importancia de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México y la importancia de la paridad política, me encontré una nota terrible, atroz, un bebé es entregado por la estancia infantil a su madre con 16 mordidas en todo el cuerpo, un cuerpo lacerado, lastimado, frágil, abusado, “Nadie sabe qué pasó”. Fue entregado sin explicación alguna, sin señalar a nadie como responsable, “nadie escuchó nada”. Así se vive el desencuentro de lo inhumano, así el espejo roto en el que se miran gobierno y sociedad.

 

Esa madre como las madres y los padres, de los casos de la Guardería ABC, de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, y de las 26 mil personas desaparecidas, entre muchos otros casos que conforman lo que llega a publicarse de una lista de imágenes y realidades aterradoras que es muy grande, y que nos habla de la descomposición social que vive nuestro país: la impunidad, la corrupción, la discriminación, el machismo, y la misoginia, que han cobrado niveles que en otras latitudes de nuestra América Latina difícilmente serían creíbles, y mucho menos aceptables.

 

En pleno siglo XXI vivimos en lo cotidiano la violencia de un Estado y sus gobiernos incapaces de comprender y recuperar el sentido de la política. Como dice Vladimir Safatle: “[…] la política es, en su fundamento, la decisión respecto a lo que no es negociable. Ella no es simplemente el arte de la negociación y el consenso sino la afirmación taxativa de lo que NO estamos dispuestos a poner en la balanza. Lo que hoy falta a la izquierda es mostrar lo que, según su punto de vista, es innegociable. Por ejemplo, cuáles procesos y resultados son fundamentales para que exista una verdadera cohesión social que no sea hundida por grietas y desigualdades.”[1]

 

¿Qué tiene que ver todo esto con una Asamblea Constituyente y el tema de la Paridad?

Todo. Esas madres que esperan, esas mujeres que toman decisiones entre trabajar y cuidar a sus hijas e hijos, esas mujeres que reciben menos del salario mínimo, esas mujeres que están a la espera de encontrarles a salvo, esas mujeres jóvenes que necesitan opciones para avanzar, para no ser captadas por el crimen, o frenadas por embarazos prematuros, esas mujeres brillantes que merecen ganar lo mismo por una misma labor, esas mujeres de la tercera edad que merecen una vida tranquila, esas mujeres que reivindican su cultura e incorporan nuevas prácticas de participación en sus pueblos indígenas, esas mujeres que ocupan la política como parte de lo personal, esas mujeres que somos feministas y de izquierda queremos cambios, transformaciones transgresoras, porque representamos a más de la mitad de la población y merecemos estar en todas y cada una de las decisiones en este país, y en esta Ciudad.

 

Por tanto, una Asamblea Constituyente tiene la responsabilidad de garantizar desde su convocatoria el 50-50, acorde con lo firmado por el Presidente Enrique Peña Nieto ante la ONU, “Por un Planeta 50-50 en 2030, DEMOS EL PASO POR LA IGUALDAD DE GÉNERO” cuyo objetivo ha sido suscrito por el gobierno mexicano, como ustedes saben a partir de la Reforma Constitucional de 2011 en materia de Derechos Humanos. La igualdad y la no discriminación, son derechos que garantizan dicha Paridad es un camino, por lo tanto, podemos retomar los compromisos al respecto, tal como lo plantea ONU-Mujeres:  Queremos lograr un mundo en el que todas las mujeres y las niñas tengan las mismas oportunidades y los mismos derechos, de aquí a 2030. “Demos el paso” exige la ONU a los gobiernos cuando los exhorta a realizar compromisos nacionales que pongan fin a la brecha en la igualdad de género: desde la elaboración de leyes y la puesta en marcha de políticas públicas hasta la construcción de planes de acción nacional e inversiones adecuadas que los respalden.

¡Demos el paso! ¡AHORA es el momento![2] 

 

Así es ¡Demos el paso! Nuestra Ciudad merece ser la punta de lanza de una redacción constitucional que pueda ser útil para debatir otras constituciones locales; de entrada, la Igualdad y la Paridad para quienes elaboren, reflexionen y conformen la Asamblea Constituyente, lo cual significará un precedente importantísimo en materia de género incluso para toda la república mexicana.

El proceso que viviremos es histórico, el único límite que tiene es el cumplimiento de los derechos fundamentales, en donde será posible recuperar las NOCIONES DE JUSTICIA[3]  que Olivia Tena, catedrática de la nuestra máxima casa de estudios y parte del Consejo Académico de CULTURADH, propone retomar de Nancy Fraser, un concepto de justicia integral que contemple diferentes tipos de reivindicaciones de justicia social, en tres dimensiones:

 

a) Reivindicaciones de redistribución. Reivindica una distribución más justa de bienes y recursos.  Como ejemplos, tenemos las reivindicaciones de la redistribución de ricos a pobres, de propietarios a trabajadores, de hombres a mujeres, etc. Esta clase de justicia aboga por una redistribución igualitaria, la cual ha servido de paradigma para la mayor parte de las teorías de justicia social. Se defiende la igualdad social.

 

b) Políticas de reconocimiento.  Aquí el objetivo que resulta más viable es un mundo que acepte las diferencias de un modo amistoso, en donde el asimilar las normas culturales dominantes o de la mayoría ya no tenga el precio de un respeto igualitario. Algunos ejemplos incluyen las reivindicaciones del reconocimiento de las minorías étnicas, «raciales » y sexuales, además de la distinción de género. Se defiende el derecho a la diferencia.

 

c) Representación. Ella habla también más recientemente de la representación ciudadana así como de desmitificar la apariencia de democracia e igualdad y denunciar la opresión múltiple subsistente.

 

En el caso de la representación de la Asamblea Constituyente, los requisitos impuestos por el Instituto Nacional Electoral,  son absurdos e insultantes para la población, las candidaturas independientes deben recabar el apoyo ciudadano por medio de 73,792 firmas de apoyo, (el equivalente al 1% de la lista nominal de electores).  Además, las candidaturas independientes deben constituir una organización civil sólo para el principio y fin del proceso de elección; posteriormente viene la votación que debe ser mayor a 40 mil votos,  así nos vamos con limitaciones dificilmente sorteables, que resultan poco favorables para fortalecer la participación organizada y la educación ciudadana, es decir, continúa una idea institucionalizada desde un punto de vista tradicional, convencional. Prosigue la falta de creatividad imperante y la imposibilidad de formar cuadros para tomar decisiones donde se apueste y se arriesgue el fortalecimiento de una gestión critica desde una ciudadanía activa, lo que representaría un horizonte deseable.

 

Citó nuevamente a Safatle:

 “[…] La izquierda debe saber encarnar la urgencia de los que sienten más claramente el sufrimiento social provocado por la precariedad del trabajo, la pauperización y las múltiples formas de exclusión […] la izquierda debe mostrar que es capaz de gobernar sin producir nuevas modalidades de sufrimiento e inseguridad social. Debe ser capaz de llegar hasta el detalle de sus acciones y los escenarios posibles que éstas producirán”.

 

Ante las dificultades para formalmente construir una Asamblea Constituyente para una de las metrópolis más pobladas y grandes en el planeta, la Ciudad de México; por lo pronto lo que tenemos claro y que puede ser una exigencia totalmente viable, acorde con el espíritu constitucional en su Artículo 41, en lo tocante a política pública afirmativa en materia de género, es la demanda de Igualdad para los 40 nombramientos que harán el Jefe del Ejecutivo, el Jefe de Gobierno, la Cámara de Diputados y el Senado; así como la demanda de Paridad para el proceso de elección de las 60 candidaturas. En este terreno, la lucha por la igualdad de género nos parece innegociable.

¿Por qué?

 

  1. Nuestra población está conformada por poco más de la mitad de mujeres.

  2. Sería congruente con el espíritu de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 1º  de los derechos y sus garantías  y  el artículo 41 que garantiza la paridad política.

  3. Está universalmente comprobado que las listas que comienzan con mujeres redundan en más mujeres electas.

     

    Así que ¡ni un paso atrás en términos de Igualdad y Paridad en la Asamblea Constituyente!

 

Para finalizar, les invitamos a conocer nuestra agenda:

 

Agenda de género 

 

Plena autodeterminación de las mujeres en la toma de decisiones sexuales y reproductivas con la garantía prestacional y gratuita del acceso a la interrupción libre y voluntaria del embarazo.

 

Garantía efectiva de salario y trato igualitarios, y participación paritaria, de las mujeres en los espacios de toma de decisiones del sector público y privado; y reconocimiento de la economía del cuidado y  de sus aportes científicos, tecnológicos, sociales, artísticos, culturales y políticos.

 

Agenda general

 

Establecer como principios constitucionales rectores del ordenamiento de la CDMX: la dignidad, la igualdad y la no discriminación, la protección efectiva de los derechos de las personas y colectividades en situación de vulnerabilidad, la igualdad de género, uso de lenguaje incluyente, plena accesibilidad de lo público, la transparencia y rendición de cuentas, la profesionalización de la administración pública desde un perspectiva de gestión crítica, la implementación de una cultura en derechos humanos.

 

Plena independencia de la función ministerial a través de la creación de una Fiscalía de Investigación de la CDMX, constitucionalmente autónoma, encabezada por una persona con título de Licenciatura en Derecho, proveniente del sector académico, con experiencia probada en el ámbito penal y en la defensa de los derechos humanos; electa por dos terceras partes de las y los integrantes de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, a partir de una terna propuesta por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

 

Incluir en las figuras de participación ciudadana, la revocación de mandato de todos los cargos públicos de elección popular de la CDMX.

 

Prohibición constitucional de incluir participación o inversión privada en cualquier etapa de la prestación del servicio de agua en la CDMX y todo aquello que tenga que ver con los recursos naturales.

 

Restricción constitucional a la Jefatura de Gobierno del uso de la facultad para solicitar el apoyo de las fuerzas armadas, en casos de emergencia grave vinculados con desastres naturales o epidemias; y prohibición absoluta de su uso para establecer retenes militares en la CDMX, o contra manifestaciones, mítines o reuniones.

 

Incorporar un artículo específico sobre el derecho a la salud.

 

Asumir que la CDMX está conformada por una diversidad lingüística y cultural y reconocer los aportes de los Pueblos y Mujeres Indígenas.

 

Accesibilidad de derechos para las niñas, niños, adolescentes,  personas jóvenes y toda la población considerada en situación de vulnerabilidad.

 

Porque todas las personas y colectividades podemos participar y transformar la realidad, la CDMX no es el país, aquí se ha ganado terreno en el reconocimiento de nuestros derechos como mujeres y como población, aún falta el reto mayor, un querido amigo diría “improvisar en tiempos atroces”, significa que aún podemos imaginar otra realidad, en donde ese bebé que fue abusado y su madre, sepan desde aquí que no están solos; en donde madres y padres que sufren una “tierra sin ley”, sepan esto apenas comienza…

 

Una izquierda madura debe reconocer sus posibilidades de alcance, como reflexiona Heidegger: el pensamiento actúa cuando piensa… Pensar, diría Vladimir, significa pensar en la radicalidad del pensamiento, utilizar la fuerza crítica y la fuerza radical del pensamiento, entonces, nos dice: ¿Cuáles serían los verdaderos problemas para una perspectiva de izquierda?

 

La nueva Constitución es una buena provocación y el principio de un mejor fin.

 

[1] Vladimir Safatle. La izquierda que no teme decir su nombre. Ed. LOM. Chile 2014, p.17

 

[2] Tomado de: http://beijing20.unwomen.org/es/step-it-up#sthash.37LyhHNH.dpuf

[3] Tomado de: Fraser Nancy,  Redistribución y reconocimiento: hacia una visión integrada de justicia del género. Conferencia impartida en el congreso internacional celebrado en Santiago de Compostela los días 5, 6 y 7 de junio de 1996.