Las personas jóvenes hacia la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México

 

 

 

Diego Cisneros López

Área de jóvenes de CULTURADH

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El próximo 5 de junio las personas  mayores de edad del Ciudad de México, saldrán a ejercer su voto en las urnas para elegir a los 60 Asambleístas Constituyentes que elaborarán la Constitución de la Ciudad de México.

La asamblea estará integrada por 100 representantes, de los cuales 40 serán elegidos por los diferentes poderes: 14 por el Senado, 14 por la Cámara de Diputados, 6 por el Presidente, 6 por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y los otros 60 se elegirán mediante a votación organizada por el Instituto Nacional Electoral.

 

Perla Sofía Vázquez Díaz menciona que las primeras referencias que definen a los jóvenes vienen por parte de las instituciones, y que a partir de los años 90 la juventudes deconstruyen estas clasificaciones institucionales para hacer análisis menos estereotipados.

 

De acuerdo con la autora, entonces, ¿Cómo las personas jóvenes dejen de ser participantes políticos y se vuelvan sujetos en la estructura política?

 

¿Cómo debe ser la incorporación de las juventudes en el espacio político?

 

Primero se deben buscar identidades y autonomía, no hay que generalizar cómo “joven participante” únicamente a todas las personas que se encuentran entre los 15 y 29 años de edad, que son estudiantes, niños y niñas o adolescentes como las instituciones lo han enfocado. Esto debido a la variedad de factores que existe en dicho rango: cultura, etnias, familias, diversidad sexual, formación académica, creencias religiosas, recursos e historia.

 

Ser sujeto joven va más allá de una brecha generacional, no es solamente un indicativo demográfico, debe ser una etapa de rebeldía con causas, de cuestionamiento y pensamiento crítico. La reivindicación de los derechos humanos como jóvenes tienen que ver con una responsabilidad transgeneracional, esto significa que todas las personas debemos exigir todos los derechos.

 

Las propuestas que exigimos en materias de derechos humanos entre otras son: paridad de género en la toma de decisiones constitucionales, la obligatoriedad de desarrollar las áreas artísticas, culturales y deportivas, acceso completo y gratuito a la salud sexual y reproductiva informada y responsable, beneficios fiscales, espacios de vivienda que faciliten la autonomía de las personas jóvenes, espacios de trabajo vinculados a la educación y formación profesional.  

 

La Asamblea Constituyente de la Ciudad de México es una oportunidad para no repetir los mismos problemas y situaciones sin solución que han aquejado a generaciones anteriores.

 

Existen varias propuestas que podría mencionar en otro momento, sin embargo las que me parecen de mayor importancia son las que tienen que ver con la educación, trabajo, salud, vivienda, sexualidad y toma de decisiones.

 

Como personas jóvenes debemos estar al tanto de las propuestas que se generan, quiénes las están haciendo, analizar y cuestionar sus discursos. Algunas en las que pondríamos ahondar son:

 

La de un joven anticapitalista llamado Sergio Moissen quien es Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, además de candidato independiente y el cual reunió 73 mil 792 firmas para poder participar. Un personaje que no muestra interés por formar parte del algún partido político y que utilizaría su puesto como método de denuncia.

 

Por parte del Partido de la Revolución Democrática, en la cuenta de Facebook del movimiento Poder Chilango Joven se muestran propuestas como “Tu primer trabajo, Trámites sin burocracia, Despenalización de la Marihuana, Reconocimiento de Derechos y Apoyo a madres jóvenes trabajadoras”

          

Cynthia López Castro, otra joven candidata por el PRI en su cuenta de Twitter postea que su propuesta se basa en la educación de calidad, ciudad humana, sustentable y segura; y que éstas emanan de los universitarios.

 

Como personas jóvenes tenemos la capacidad y la disposición de analizar el discurso de las propuestas rumbo a la Constituyente, participar en los espacios democráticos para el funcionamiento de la sociedad, actuar conforme a nuestros principios, desechar cualquier tipo de discriminación o violencia, además de colaborar con ideas para una Cultura de Derechos Humanos con bases más sólidas.