Constituyentes y reforma 

 

 

 

 

 

 

Jorge Alcocer V.

 

 

 

 

 

 

Según mis personales sondeos la mayoría de los capitalinos no sabe que en la CDMX habrá elecciones. De los que sí saben, la mayoría no entiende lo que van a elegir, ni cómo. Al parecer los spots del INE no logran modificar ese estado de cosas. El problema está en las reglas del juego establecidas en el Decreto de reforma a la Constitución.

Pudiendo haber mandatado a los diputados a la Asamblea Legislativa del DF, electos en 2015, para aprobar la constitución de la CDMX, los socios en el Pacto por México decidieron inventar otra Asamblea e integrarla conforme las cuentas de cada partido por lo que habrán 100 diputados constituyentes, de los cuales 60 serán electos mediante voto popular y 40 provendrán de las cámaras federales a partes iguales (14 cada una) y 12 de las voluntades del Presidente y del jefe de Gobierno, a mitades.

A la de por sí cuestionable integración se añadió otra característica de tintes demagógicos: los padres -y madres- fundadores no percibirán remuneración alguna, serán honoríficos. Esa condición coloca en desventaja a los electos frente a los designados, ya que los legisladores federales que serán constituyentes tienen asegurada su dieta, prebendas, asesores y ayudantes en la Cámara de la que forman parte; los que designen el Presidente y el jefe de Gobierno seguramente serán personas que disponen de los recursos para dedicar 4 meses de su vida a la tarea encomendada.

Un detalle no menor es que los constituyentes recibirán del jefe de Gobierno la iniciativa de constitución de la CDMX, nadie más puede presentarla; podrán cambiarle lo que quieran, incluso hasta dejarla irreconocible frente al proyecto original, pero para aprobar, en lo general y lo particular, serán necesarios, al menos, 66 de los 100 votos. Ese fue el número mágico que determinó la inédita forma de integrar la Asamblea Constituyente de la CDMX.

Otra singularidad es que los electos por voto popular no estarán vinculados a distritos electorales sino que cada partido presentará una lista de candidatos en orden de prelación; conforme el porcentaje de votos que obtenga cada partido se repartirán los 60 lugares. Podrá haber diputados sin partido, también llamados independientes. El INE aprobó que cada ciudadano pueda apoyar de manera simultánea hasta 5 aspirantes. Es como una especie de barata de temporada. Por eso podríamos ver al menos cinco en la boleta.

En la boleta electoral aprobada por el INE, los independientes aparecerán del lado izquierdo, en una lista, y los partidos a la derecha, conforme el modelo tradicional. Tengo la sospecha de que los electores pueden confundirse. En efecto, aunque se vale apoyar para registro a 5 independientes, solo podremos votar por uno de ellos, solo por uno, por lo que si el ciudadano cruza toda la lista, el voto será nulo, como también lo será si vota por un independiente y por un partido. Hay en esa boleta varios elementos que pueden inducir a confusión, el único remedio es informar a los electores lo que no se puede, o no se vale.

Hasta ahora los spots del INE informan sobre la elección en la CDMX, pero no dicen nada sobre sus particularidades. El riesgo es doble: además de una baja participación podemos tener un número alto de votos anulados, simplemente porque los ciudadanos no supieron o no entendieron cómo podían votar. Sumemos la complejidad de la capacitación para los funcionarios de casilla, especialmente al momento del escrutinio y cómputo de los votos. Sumar los de partidos no es problema, pero contar los de independientes será peor que un dolor de muelas.

Entregar al INE la elección del constituyente de la CDMX fue un voto de desconfianza al IEDF; la consecuencia inevitable ha sido el encarecimiento del proceso electoral; dicen que ya alcanza más de 500 millones de pesos. Aunque el INE ofrece todos los días economizar lo cierto es que resulta difícil hacerlo. Para colmo, a pretexto del convenio recién firmado entre el INE y el IEDF este pide 60 millones de pesos adicionales.

El problema no es el INE, es la reforma.

 

Publicado originalmente en: Reforma, 22 de marzo 2016

 

http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/editoriales/editorial.aspx?id=84730&md5=c93dae89608acda7874030de0ed3301b&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe